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miércoles, 15 de diciembre de 2021

Feliz cumpleaños Ludwig Waldemberg

 

¡Happy B-Day Ludwig! 🎂🎉

Esta es una fecha especial para los libros de la saga, se celebra el cumpleaños del protagonista, escenas que podrás leer a lo largo de los libros ya publicados y en "Nieblas del Pasado 4" conocerás la ilusión de Leonor y la cronología de estos hechos. ¿Conoces la historia de Ocaso y Amanecer? Aquí te dejo las pistas en donde leer esta memorable fecha:

* El Príncipe de Bórdovar (parte 2) capítulo VIII, pág. 146, capítulo XVIII, pág. 357, capítulo XXIII, pág. 445.

*Nieblas del Pasado (parte 2) capítulo III, pág. 29.

¿Qué esperas leer en Nieblas del Pasado 4?

***SPOILER*** ↓


El sexto libro de la saga es la cuarta y última parte de la entrega de "Nieblas del Pasado" y es aquí donde Constanza terminará de leer el diario de Leonor y enterarse de muchas cosas que se irán revelando. En este libro Leonor narrará (entre muchísimas cosas) lo que fue su embarazo, uno muy deseado y que al llevarlo al término, se presentaron complicaciones que casi le cuestan la vida. Ella nos hará saber lo que fue su ilusión (antes y después) los problemas para concebir, el cómo la noticia del bebé llegó devolviéndole a todos la vida, el cómo fue esperado con ansias, así como los sucesos posteriores al parto y saber de lleno, algunas cositas que ya se mencionan en los libros anteriores. Modestia aparte, considero que "Nieblas del Pasado 4" será el mejor de los libros de la saga y una base para los siguientes. Sólo aquí se dará cuenta Ludwig de cuán esperado fue su nacimiento y lo querido que fue por sus padres. Es por eso que el 15 de Diciembre es una fecha especial y Leonor lo celebró todos los años mientras vivió.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Una fecha especial...

Constanza dice: "el hombre más bello y especial sobre la tierra nació para mí"
En una fecha como hoy nace el llamado "Príncipe de Bórdovar" (todavía no puedo revelar su nombre completo) un hombre que portó el peso de una corona desde que nació para llevar las riendas de su reino llegado el momento.

Recordemos este fragmento de la segunda parte de "El Príncipe de Bórdovar"

—Yo sé que su alteza me pidió no decir nada —dijo Randolph—, pero es un día muy especial no sólo por el compromiso del príncipe, sino por otro motivo muy importante de celebración que tampoco puede pasar por alto ya que es un acontecimiento que a todos nos llena de júbilo también y que mejor momento que este para hacerlo saber. Hoy ha sido el día más feliz para su alteza y creo que ha sido el mejor regalo que ha deseado y que ha podido recibir, pido que levantemos nuestras copas por este inolvidable día porque por segunda vez el príncipe de Bórdovar ha vuelto a nacer, gracias le doy a Dios por un año más de vida de su alteza, hoy es el vigésimo octavo cumpleaños del príncipe ¡Salud!
—¡Salud! —Exclamamos todos y principalmente yo, ya que no cabía en mi asombro y la noticia me sorprendió mucho—. ¡Larga vida al príncipe de Bórdovar!
Randolph como todos los presentes, felicitaron a Loui por tan importante fecha en la historia del reino; su nacimiento. Loui no podía ocultar el sentirse apenado, el príncipe celebraba sus veintiocho años de vida;
—¿Mi amor por qué no me lo dijiste? —Le pregunté—. Este día es tu cumpleaños y merecías un festejo mayor.
—No es tan importante, mi principal motivo de celebración eres tú, es nuestro compromiso, lo que significa, eso lo es todo para mí.
—Pero mi amor, este día es muy importante, se celebra tu nacimiento, el momento más especial para tus padres y en especial para tu madre, que estoy segura fue la mujer más feliz al tenerte, lo cual yo agradezco profundamente porque el hombre más bello y especial sobre la tierra nació para mí. ¿Sabes a qué hora naciste?
—Amor mío —sonrió y besó mi mano—, gracias por tus palabras, la verdad no estoy muy seguro pero creo que fue al amanecer, mi pobre madre había tenido dos días de labor de parto ya que yo no estaba cooperando y al parecer, no quería nacer. Pero este día soy inmensamente feliz porque tú me has aceptado, porque después de mucho tiempo al fin un cumpleaños tiene sentido para mí.
—Mi amor pero me hubiera gustado darte un regalo.
—Mi mejor regalo eres tú —dijo estrechándome de nuevo en sus brazos y susurrándome al oído—. Además ya pronto me lo darás, pronto estaremos juntos y serás mía para siempre, tú has sido el regalo que siempre quise.
Nos besamos con tanta ternura como es obvio en una pareja de enamorados que se aman, Loui siempre tenía las palabras para hacerme estremecer y eso hacía que cada día estuviera más loca por él, el pensar que era su cumpleaños me llenaba de alegría (...)

lunes, 25 de abril de 2016

¡Feliz cumpleaños Constanza!

Ayer 24 de Abril fue una fecha especial, se celebró el natalicio de mi primera protagonista, Constanza Norman es el principal personaje femenino de mi primera obra Ocaso y Amanecer; El Príncipe de Bórdovar por lo que es muy especial para mí, en la segunda parte del libro se conoce un poco de su historia personal y lo que fueron sus cumpleaños, ¿lo recuerdas? ¿recuerdas qué recibió de regalo de cumpleaños y en qué ciudad estaba? Ella es Constanza a quien el amor le cambió la vida radicalmente.

viernes, 24 de abril de 2015

24 de Abril; una fecha especial.

Este es el día que escogí para el cumpleaños de mi primera protagonista, Constanza ha sido alguien muy especial para mí y mantenemos una conversación a diario, a veces yo digo una cosa pero ella dice otra, hay cosas que ella hace pero yo no y hay cosas que yo haría pero ella no, podemos ser tan distintas pero a la vez parecidas y cuando coincidimos en algunas cosas mejor, por eso y por muchas otras cosas ella es mi amiga y la felicito en este día.
Al mismo tiempo también escogí esta fecha para que el quinto libro de la saga viera la luz, ya está disponible en Createspace y me siento feliz porque ya soy mamá otra vez.

Este es el enlace:
Nieblas del Pasado 3

lunes, 15 de diciembre de 2014

¡Feliz cumpleaños majestad!

15 de Diciembre es la fecha que escogí para el nacimiento de mi protagonista, en la primera parte de "El Príncipe de Bórdovar" pueden leer sobre lo que significa este día para él, no sólo se trata de su cumpleaños sino de algo más que lo hizo muy feliz. En la cuarta parte de "Nieblas del Pasado" volveremos a ese mismo día en el tiempo, cuando él nació, algo que en lo personal me pone emotiva, aquí les comparto un pequeño fragmento. ¿Quieren volver conmigo en el tiempo?



El trabajo de parto fue muy difícil, estaba muy cansada, ya no tenía fuerzas, sentía que no podía, me sentía desfallecer.
—Mi niña una vez más, tú puedes —me decía Tita sujetando mi mano con fuerza y limpiando el sudor de mi frente y cuello.
—Majestad es importante un último impulso —escuché que dijo el doctor Khrauss—. Pronto tendrá a su bebé en brazos.
Pensar en mi hijo me dio las fuerzas, deseaba verlo, estrecharlo y llenarlo de besos y ternura, tomé el aire necesario y pujé una vez más con todas mis fuerzas. Sentía que la espalda se me iba a partir en dos y que todos los órganos se me iban a desprender, el dolor era insoportable pero pensar en mi bebé fue mi motivación, ya faltaba poco, dejé mis fuerzas en él, por fin pude dar a luz y al escuchar su llanto fue mi alivio, el sudor y mis lágrimas se mezclaron.
—Oh es hermoso —dijo Tita llorando de alegría.
—Así es, un hermoso y robusto varón, el príncipe heredero por fin nació, bienvenido su alteza —dijo el doctor Khrauss teniéndolo en sus manos y reverenciándolo a la vez.
 Mi felicidad era indescriptible y no paraba de reír y llorar a la vez, mi príncipe, mi niño, el heredero, mi Loui ya había nacido, cumplí con mi deber.


martes, 22 de abril de 2014

Constanza Norman




 El 24 de abril es su cumpleaños ¿Ya la conoces? Cuando escribí (y terminé la primera entrega de la saga "El Príncipe de Bórdovar") no tenía claro qué rostro ponerle a la protagonista de mi obra, como primera opción pensé y me gustó Catherine Z. Jones (igual no la descarto porque servirá más adelante) pero es una persona que no se adaptaba por la edad de la protagonista así que me decidí por Natalie sin darle más vueltas al asunto, pero independientemente de quién sea existe un personaje llamado Constanza Norman y es el que me gustaría que conocieras, a continuación comparto un poco de su historia que está narrada en la segunda parte de "El Príncipe de Bórdovar"

**FRAGMENTO**


"Mientras estábamos en silencio y me abrazaba a su pecho acariciando mi brazo, no pudo evitar preguntar.
—¿Tuviste una infancia difícil amor mío? Tu acta de nacimiento dice que naciste en Belice.
Su pregunta me tomó por sorpresa y después de un suspiro le contesté.
—Sí y sí.
—Disculpa. —Besó mi frente—. No voy a indagar en algo doloroso para ti, no me digas nada si no quieres.
—Mi madre era una gran mujer y lo dejó todo por amor, se rebeló contra su familia por él, se entregó a él y yo soy el fruto. Se casaron sin la aprobación de los abuelos e intentaron tener una vida normal como todas las parejas, sin embargo no fue así. Mi padre creyó que al menos gozaría algo de su dinero al casarse con ella, pero sus planes se fueron al caño. Dice mi abuela que su embarazo no fue fácil, al poco tiempo conoció en realidad al hombre con el que se había casado y comenzó a sufrir sus infidelidades.
—Tranquila amor mío. —Acariciaba mi cabello.
—Su parto fue complicado y por poco pierde la vida, el desgraciado de mi padre no estaba con ella cuando comenzó con los dolores de parto a media noche. Dicen que lo llamó porque se suponía que estaba trabajando, pero no le dieron razón de él, ella supuso que le había mentido de nuevo y estaba con alguna amante. Fueron mis abuelos los que la llevaron al hospital, a las dos de la mañana por fin aparece inventando todas las excusas y a mi abuelo no le bastó y le dio tremendo derechazo en pleno pasillo de hospital. Eso le costó la vida, comenzó a sentirse mal y no pudo conocerme.
Hice un silencio mientras él seguía acariciando mi frente y cabello.
—Tranquila.
—La abuela se descontroló y aunque los médicos lo atendieron a tiempo, nada pudieron hacer. No le dijeron nada a mi madre en el momento, dos horas después de la muerte del abuelo nací yo.
Escuchaba su suspiro y sentía sus besos en lo alto de mi cabeza.
—Pasó lo que pasó y tanto mi madre como mi abuela se recuperaron con el tiempo. Al parecer mi padre se sentía culpable y suplicando perdón convenció a mi madre de que no lo dejara, sin embargo al parecer lo que en el fondo quería era la parte de la herencia que le tocaba a ella, no era mucho pero si algo y al no lograr nada, volvió a sus andadas. La vida de mi madre junto a él fue un infierno, algo que jamás se imaginó. Recuerdo sus discusiones y su indiferencia para conmigo, creo que “una niña” no era lo que él quería. Mi madre no tocó un solo centavo porque era deber de él como hombre velar por ella y su hija. La gota que derramó el vaso fue cuando yo iba a cumplir los cinco años, recuerdo que ese día estaba jugando en mi habitación con mis muñecas y mamá me preparaba mi postre favorito; “Plátanos en gloria” eran bananos salteados en azúcar, mantequilla, leche, vainilla y canela a fuego lento, la cocina olía rico porque los canelones en el horno ya casi estaban listos, pero llegó él más temprano que de costumbre y eso nos extrañó a ambas. Llegó ebrio y quiso aprovecharse de ella en la cocina, al escuchar sus voces y la de mamá alterándose me acerqué a la puerta de la cocina y lo vi. La sujetó de la cintura y con la otra mano le levantó el vestido hasta tocarla por debajo de él. Mi madre se resistía y más cuando me vio, él al verme se enojó mucho y me corrió de la cocina. Al ver que no obedecía soltó a mi madre y se quitó el cinturón amenazando con golpearme, al verlo mi madre lo quiso detener pero él la golpeó con tal fuerza, que ella cayó casi encima de la estufa quemándose el brazo en la hornilla y derramando el postre al suelo. Al ver que él venía furioso hacia mí, corrí hacia mi habitación, pero los gritos entre ellos seguían, mi madre lloraba por la quemadura y por el golpe en su cara y mi padre, no paraba de gritar y maldecir todo. Cuando él le exigió su dinero y ella seguía en su negativa, vi que la sacó de la cocina arrastrándola del cabello, la lanzó al suelo de la sala y comenzó a patearle el estómago y los costados…
Recordar eso me erizaba de nuevo la piel, fue horrible, ver a mi pobre madre… y yo no pude hacer nada para evitarlo y para ayudarla, no podía detener mis lágrimas.
—Tranquila amor mío. —Me estrechó con fuerza y suspiró, su cálido aliento inundó mi cabeza.
—En ese momento, el teléfono del pasillo sonó y corrí a contestar —continué—. Era la abuela que llamaba justo a tiempo, como si hubiera presentido las cosas y recuerdo que sólo logré decirle “Abue, papá está golpeando a mamá, ven pronto que la va a matar.” No sé cómo sucedieron las cosas, pero al rato la abuela llegó, él se había ido y había dejado a mamá casi muerta en la sala, la llevaron a una clínica y lograron atenderla. Desde ese día nos mudamos con la abuela a su casa y aunque mamá se recuperó de la golpiza no tenía el valor de denunciarlo, hasta que la abuela la obligó. Luego supe lo que había pasado, era que lo habían despedido debido a unos fondos faltantes en la empresa para la que trabajaba y debido a eso, había llegado borracho y de mal humor.
—¿Y quería el dinero de tu mamá para no ir a la cárcel?
—Supongo que sí, pero igual siempre lo encerraron, el mismo banco de la empresa embargó la casa en la que vivíamos para compensar en algo la cuantiosa pérdida, además con la denuncia de mamá y la de la misma empresa, más las pruebas, le dieron muchos años. La abuela pagó para que se me quitara el apellido de él y evitarme un desprestigio en el futuro, él por capricho no quería renunciar a su paternidad, seguramente me veía como un as bajo la manga llegado el momento, sin embargo debido a la condena que le pesaba no tenía otra opción, saldría cuando yo ya no necesitara de él. Aunque renunció a mí no lo hizo con mamá, ella solicitó el divorcio muchas veces pero él nunca se lo dio, mi madre había tenido un enamorado en su adolescencia y sabiendo lo que había pasado él la seguía queriendo y deseaba hacerla feliz, ser un verdadero padre para mí, pero aunque mamá le diera la oportunidad tampoco pudo ser. Cuando lo encerraron a él, regresamos con la abuela a México después que vendiera la casa de Belice, no obstante debido a uno de los golpes que mi madre recibió se le formó un coágulo en un costado, lo que poco a poco la fue matando y siete meses después, murió.
Recordar todo de nuevo hizo rodar mis lágrimas, aunque la recuerdo poco, para mí fue la mejor madre porque lo único bueno de su relación con él, fui yo, por mí soportó todo, ella me llamaba “princesa” y el pensar que hubiera podido verme como princesa hizo que ya no pudiera controlarme. Que una niña de casi seis años presencie el dolor de su abuela y el velatorio y la sepultura de su madre, es desgarrador.
—Tranquila amor mío, yo jamás haré eso.  —Me abrazó con fuerza llenándome de besos—. Preferiría morir que hacer eso, no temas. Eres mi princesa, mi joya, lo más preciado para mí. Voy a cuidarte y a protegerte hasta mi último aliento.
—“Mamá cuida a mi Constanza, cuida a mi princesa, me duele dejarla, es mi niña, dile que la amo y que desde el cielo la voy a seguir cuidando” le dijo a la abuela una tarde que ambas platicaban en el pórtico de la casa. Yo no entendí en el momento, pero si notaba su semblante de dolor no sólo por el coágulo sino por el de su corazón. Tres días después ya no pudo levantarse de la cama y esa tarde pidió verme, me abrazó, me llenó de besos y me dijo que me amaba mucho, que me amó desde el mismo instante cuando supo que llegaría a su vida y que fui esa luz que ella necesitaba. Yo también la abracé y la besé, ella no paraba de llorar, la abuela se mostraba fuerte para no asustarme pero era inútil. Mi madre ya no vio la luz del amanecer.
Me había derrumbado en llanto ante él, necesitaba desahogarme, lo había hecho. Por primera vez dependía del cariño de alguien y me aferraba a eso, no quería, sin embargo lo estaba haciendo. Me daba miedo, ya no quería sufrir, me daba terror volver a pasar lo mismo, al imaginar una niña mía en mi misma posición, entendí perfectamente el dolor de mi madre. Por un momento me vi a mí misma en la escena, yo en la alfombra llorando de dolor mirando una tierna niña de casi cinco años que también me veía llorando mientras se aferraba con fuerza a su muñeca y yo, en una esquina escondida mirándome en el suelo ensangrentada por los golpes de la cara, necesitaba olvidar eso, necesitaba enterrar de una vez esos recuerdos. Lloré y lloré aferrándome con fuerza al pecho y a los brazos de Loui, él me dio su protección en ese momento llenándome de besos y secando mis lágrimas.
—Y fue por eso que crecí con la abuela —continué cuando pude calmarme—. Incluso llevo su nombre y el apellido de mi abuelo, ella se encargó de mi educación. Después de presenciar la golpiza de mi madre yo me volví más temerosa, casi no hablaba, era muy tímida, no interactuaba. A duras penas me gradué del kínder, ni siquiera quería pintar, no jugaba, no comía, no permitía que un niño se me acercara. Estuve en terapia con una psicóloga infantil y a la muerte de mamá fue peor, me encerré en mí misma y no hablé durante un año.
—Amor mío… —Susurró acariciando mi cara, mientras secaba mis lágrimas con su pulgar.
—La abuela hizo un viaje conmigo para lograr sacarme de mi caparazón, hicimos turismo interno en México, luego Disney World en la Florida, Puerto Rico, España y varios otros países. El viaje duró un año y fue ella la que me inició en la música, en la danza y en la pintura, me gustaba escuchar su música clásica porque me relajaba y sentía que me llevaba a otro mundo. Intenté crear reinos de fantasía a través de los colores de las acuarelas y con el ballet pues… también lo intenté aunque lo dejé poco antes de iniciar la secundaria, la verdad no soporté la disciplina. Ella me dio mis primeras lecciones de piano, pero al mostrarme el violín que fue del abuelo supe que era lo que quería, pagó maestros para que me dieran clases privadas desde los siete años.
—Eres preciosa. —Susurró mientras seguía acariciando mi cabello.
—Gracias.
 —¿Por qué Belice?
—Porque aunque él era ciudadano americano su trabajo lo obligaba a vivir allí, hasta su país dejó mi madre por él, fue por eso que el abuelo decidió comprar una casa para estar cerca de nosotras, se mudaron poco antes de mi nacimiento sin saber lo que ocurriría. Después de su muerte la abuela regresó a México con él para enterrarlo en la cripta familiar y en los años siguientes pues, nos visitaba al menos tres veces al año. Afortunadamente ella ya tenía una semana de haber llegado cuando sucedió lo de mamá, no sólo había llegado para celebrar mi cumpleaños sino para hacerle unas mejoras a la casa de Belmopán, pero igual llegó a tiempo.
—¿Tu madre era hija única?
—Sí, bueno tuvo un hermano menor que nació en España pero murió siendo un infante. Ella creció en España, la abuela era española y el abuelo canadiense, pero el padre de él era inglés, igual se conocieron, se enamoraron, radicaron tanto en España como en Canadá e Inglaterra, pero el bufet notarial de la familia del abuelo se extendió y fue como ellos llegaron a México. Luego al nacer mamá regresaron a España y así pasaron su vida entre un país y otro.
—Mmmm con razón eres tan linda. —Besó lo alto de mi cabeza—. Eres una mezcla del Viejo y del Nuevo Mundo, que afortunado soy, me siento como un conquistador.
—Gracias. —Sonreí con timidez.
—¿Y de ese hombre volviste a saber?
—¿De mi padre? Salió de la cárcel cuando yo comenzaba mis estudios universitarios en Estados Unidos, me buscó una vez que yo visitaba a la abuela en México con unas amigas. Quiso aparentar ser una mansa paloma negando todo, pero para su desgracia yo recordaba algunas cosas y no pudo engañarme. Terminó sus días en una clínica para alcohólicos. Luego al saberlo muerto, mi abuela se sintió tranquila y también pudo entregar su alma al creador, no deseaba hacerlo hasta verme casada o al menos hasta saberme con alguien que me cuidaría de verdad, sin embargo su diabetes no se lo permitió. La enterré junto al abuelo y a mi madre. Ella me educó, ella me hizo la mujer que soy y parte de su herencia y la herencia de mi madre me sirvieron para mi educación. Cuando todo acabó y me sentí “Anita la huerfanita” vendí la casa de México ya que me traía tristes recuerdos, compré un pequeño apartamento en Miami que compartí con mi mejor amiga de estudios y me dediqué a eso, a estudiar. Saqué mi carrera y el Máster en Educación Musical en la Universidad de Miami y luego la licenciatura en Historia del Arte en la Complutense de Madrid. Al terminar la carrera mi labor de docente en la práctica profesional me llevó a ocupar un puesto importante que me fue reservado hasta mi graduación. Después de eso seguí estudiando y trabajando y lo demás me tiene aquí.
—Eres maravillosa, me siento dichoso de haber compensado tu sufrimiento —dijo besando mi frente.
—Estamos igual, ¿No te parece? —Besé su pecho.
—Tienes razón, ambos nos complementamos, nos necesitamos y me alegra mucho, me honra y me enorgullece, haber sido el primer hombre en tu vida. Agradezco a Dios tu forma de ser y a tu abuela por la educación que te dio, eres perfecta para mí.
Levantó mi cara y nos besamos, me estrechó con fuerza y me sentí protegida por él. El sueño nos terminó venciendo y decidimos dormir un poco, me sentía liberada, sentía que me había despojado de un peso, me sentía liviana, me sentía satisfecha. Si mi madre y mi abuela me hubieran podido ver, se sentirían felices y orgullosas de mí y eso me hacía feliz. Recordándolas, lloré por última vez para dejar el pasado donde debía de quedarse, atrás."